Qué lugar tienen los jóvenes en las comunidades y cómo se los acompaña

Qué lugar tienen los jóvenes en las comunidades y cómo se los acompaña


A la luz de la tercera prioridad diocesana, “Compromiso social desde la fe en los adolescentes y jóvenes”, y con vista al Sínodo de los Obispos que se realizará en el Vaticano, en octubre, y cuyo tema central será “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, el obispo de la diócesis de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones SJ, tuvo un encuentro con los responsables de los movimientos e instituciones diocesanas y parroquiales, y los miembros del equipo de Pastoral de Juventud, para reflexionar “qué lugar tienen los jóvenes en las comunidades y cómo los acompañamos”.

En la catedral Nuestra Señora de la Paz, el equipo de Pastoral de Juventud describió los principales ejes del Instrumentum Laboris que guiará el Sínodo, y compartió las respuestas diocesanas que contribuyeron a la elaboración del documento de trabajo y la síntesis nacional que se envió a la Secretaría General del Sínodo de los Obispos de parte de la Comisión Episcopal de Laicos y Familia (Área de Juventud) y la Delegación de Vocaciones de la Conferencia Episcopal Argentina. (Ver en adjunto "Síntesis...").  

A los dirigentes laicos, el obispo les dijo que “vemos acciones aisladas, hacemos cosas, pero nos falta el trabajo en cohesión, no conocemos lo que muchos hacen desde la Iglesia hacia afuera”. Y basado en las conclusiones del Encuentro Nacional de Jóvenes realizado en mayo, en Rosario, monseñor Lugones les recordó “reconocer la dignidad de la persona y tener sensibilidad hacia los jóvenes que no trabajan ni estudian”. “Qué espacios les damos, cuando alguien se ocupa de ellos, ¿apoyamos, difundimos lo que se hace para acompañar a esos chicos que no están en nada, o no nos enteramos?, preguntó; “no solamente un `Me gusta´, sino compartir esto con nuestros grupos o movimientos”, agregó, e instó a `embarrarse´, “no quedarnos en la burbuja, siendo una Iglesia paralizada, sino como dice Francisco, una Iglesia accidentada porque sale”.

Remarcó el deseo de la sinodalidad, es decir, “caminar juntos”, crecer en comunión, participar de lo diocesano, compartir, informarse para vivir los distintos eventos, como por ejemplo, el encuentro de agentes de pastoral del 20 de octubre.

“El ser todos la pastoral de jóvenes pasa por mirar a los jóvenes, ellos son el futuro de la Iglesia, pero tambien son el presente; junto con los jóvenes que están en la Iglesia, hay muchos que no están en nada y necesitan estar, o sea, que los visivilicemos, que no sean un número, que los llamemos por su nombre y les demos un espacio en nuestras comunidades".  

Las fotos del encuentro...

Encuentro con los laicos y jóvenes

En el encuentro convocado por el Departamento de Laicos (DEPLAI), el prebitero Andrés Vallejos habló de la realidad juvenil diocesana y se refirió al Instrumentum Laboris del Sínodo.

“Necesitamos conocer las culturas juveniles, no podemos seguir anunciando el evangelio a un joven que ya no existe; desconocemos los desafíos que suponen las nuevas culturas juveniles”, aseguró. “Tendemos a dar las mismas respuestas a las preguntas que algunos ya no se la hacen; las preguntas que nos llegan o los últimos debates sociales que se generaron y que incluso nos han dividido, nos habla de una dificultad para dar respuestas a las nuevas preguntas, y esto genera un desencuentro con los jóvenes”, señaló el sacerdote.

“La pastoral de juventud somos todos, el equipo está al servicio de la pastoral. Somos una pastoral de juventud en la medida que tenemos una acción organizada, desde el grupo o la capilla más alejada en la medida que me siento parte del cuerpo diocesano que quiere salir a poner el cuerpo a los jóvenes”, explicó. “Que sigamos caminando juntos, haciendo sínodo, recibiendo a los jóvenes como vienen, dejándonos interpelar por su realidad, que seamos promotores de comunión y no ampliemos grietas; ya hay otros que la fabrican, de nosotros se espera otra cosa”. (Ver en adjunto "Resonancias...").

Luego los jóvenes recordaron diversas iniciativas del equipo de pastoral, compartieron las vivencias del ENJ de Rosario y anticiparon una misión diocesana para noviembre en San Vicente.