Pesar y esperanza ante la muerte de un diácono

Pesar y esperanza ante la muerte de un diácono

 
La diócesis de Lomas de Zamora reza por el eterno descanso del diácono permanente Guillermo Luquín, referente pastoral en las parroquias carmelitas de Lomas y Banfield Este, especialmente en Nuestra Señora del Carmen.

Luquín, quien había nacido el 5 de agosto de 1966, fue ordenado diácono el 19 de octubre de 2002 por el entonces obispo diocesano, monseñor Agustín Radrizzani.

Su labor era muy valorada entre los fieles de la comunidad de El Carmen y en El Buen Pastor (Banfield), donde hasta abril, por ejemplo, estuvo guiando a esa parroquia mientras se esperaba el nombramiento de un párroco.   

En la misa en la que el padre Esteban Antonio Martín García inició su ministerio, el obispo diocesano, monseñor Jorge Lugones SJ, destacó “el acompañamiento pastoral de transición” desarrollado por el diácono fallecido, cuya causa de muerte se está investigando.

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