El M.F.C. celebró su 60º aniversario

El M.F.C. celebró su 60º aniversario


El Movimiento Familiar Cristiano celebró los 60 años de su creación con una misa de acción de gracias en la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús (Banfield 0.).

Con la presencia de los presidentes actuales, Carlos Doldán y Silvia Sutil de Doldán, la Eucaristía de este sábado fue presidida por el párroco Alain Dasnoy y concelebrada por el asesor espiritual del movimiento, presbítero Armando Germán. Participaron también miembros y dirigentes de los distintos servicios de la institución, expresidentes, quienes pasaron por los “encuentros conyugales” e integrantes de la pastoral familiar de la diócesis, entre ellos, el coordinador, Norberto Gispert.    

“Tenemos que anunciar a nuestros matrimonios y familias a Jesús y su evangelio”, dijo el padre Germán en su homilía, “porque muchas veces lo dejamos de lado”. “No es época fácil para evangelizar, siempre será un reto, que el Espíritu Santo nos de creatividad y nosotros dar testimonio cristiano”, agregó.

Misa por el 60º aniversario del MFC

60 años del MFC

“Cumplimos 60 años de permanencia en la diócesis de Lomas de Zamora, pidiéndole a Nuestro Señor que nos renueve en la alegría  de que nuestro movimiento se adapte a la realidad familiar, buscando atender sus necesidades con los instrumentos y herramientas más adecuadas, para afrontar este cambio de época que nos toca vivir, con el espíritu de nuestro fundador, el padre Pedro Richards, misionero pasionista que hace 70 años fundó en nuestro país el MFC, formando grupos de matrimonios, base del ser emefecista, que a partir de la amistad, el aprendizaje, el entusiasmo y el mutuo apoyo, se proyecta en el trabajo  parroquial y el apostolado externo, en espíritu misionero que hoy trasciende a los matrimonios, para proyectarse a las parejas, jóvenes y abuelos, y todo aquél necesitado”, expresaron desde el organismo diocesano.

El objetivo del MFC es “conocer, vivir y difundir los fines y las riquezas naturales y sobrenaturales del matrimonio cristiano. Para lograr esos objetivos se propone cultivar la espiritualidad conyugal y familiar, intensificar la vida comunitaria y practicar el apostolado familiar en cada uno de los ámbitos de convivencia en que se muevan sus integrantes”.