Nombró el Papa a monseñor Vázquez obispo coadjutor de Morón

Nombró el Papa a monseñor Vázquez obispo coadjutor de Morón

El obispo auxiliar de la diócesis, monseñor Jorge Vázquez, fue designado por el papa Francisco, obispo coadjutor de la diócesis de Morón.

El anuncio del nombramiento se hizo público hace instantes por medio del nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, a través de la agencia AICA, al mismo tiempo que la Santa Sede lo hizo en Roma. 

Monseñor Vázquez, el nuevo obispo coadjutor de Morón, acompañará ahora la tarea pastoral de monseñor Luis Guillermo Eichhorn, obispo titular de esa diócesis, que comprende los partidos de Morón, Hurlingham e Ituzaingó.

Fotos: Mons. Vázquez, obispo auxiliar de la diócesis de Lomas (2013-2017)

Mons. Vázquez en la diócesis

El obispo coadjutor, cabe destacar, es un obispo asignado a una diócesis “para ayudar al obispo diocesano por razones importantes, dotado de facultades especiales y con derecho a sucesión automática cuando el obispo diocesano termina el propio mandato”, o sea, cuando monseñor Eichhorn presente su renuncia por haber alcanzado la edad de 75 años y el Santo Padre se la acepte, monseñor Vázquez pasará a ser inmediatamente obispo de Morón.

Video: Consagración episcopal de Mons. Vázquez

Monseñor Vázquez nació en Lomas de Zamora el 13 de marzo de 1950; en la catedral Nuestra Señora de la Paz fue ordenado sacerdote el 31 de marzo de 1983; el 3 de diciembre de 2013, el Sumo Pontífice Francisco lo designó obispo titular de Castra Nova y auxiliar de la diócesis de Lomas de Zamora; su consagración episcopal se llevó a cabo el 29 de diciembre de 2013, de manos del titular diocesano, monseñor Jorge Lugones (ver biografía completa).

Con la designación de monseñor Vázquez, la diócesis de Lomas de Zamora cuenta ahora con un solo obispo auxiliar, monseñor Jorge Torres Carbonell.

“El obispo -expresó monseñor Vázquez en su primera homilía como obispo- está en medio del pueblo como servidor, sanando heridas e inclinándose para lavar los pies de los hermanos, y prolongando el gesto de Jesús buen samaritano, que nunca pasa de largo ante el hombre caído. El obispo va adelante, está en el medio y a veces va detrás ayudando a los rezagados, y también, si es necesario, se aleja para ir en busca de los que se han perdido” (ver texto completo en adjunto).