Una consagración celebra la diócesis en el Orden de las Vírgenes

Una consagración celebra la diócesis en el Orden de las Vírgenes

 
“Que  tu vida responda a tu vocación y dignidad”, le dijo el obispo diocesano, monseñor Jorge Lugones SJ, a Adriana Catalina Segovia, a quien consagró en el Orden de las Virgenes, en el marco de una misa solemne celebrada esta mañana en la parroquia Nuestra Señora de Itatí (Banfield). Y le exhortó a “una entrega con rostro”.

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Consagración en el Orden de las Vírgenes

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“¿Me amas? Señor, Tú lo sabes todo, sabes que te amo” (Juan 21, 17), fue el lema de consagración elegido por esta docente de 37 años que se desempeña en el colegio parroquial y da catequesis en la comunidad.


Concelebraron la misa el obispo auxiliar, monseñor Jorge Torres Carbonell; el párroco Mirko Grbec; el vicario parroquial Federico Piserchia; y los presbíteros Arnaldo Villalba, Marcelo Portillo, Alejandro Silva y Miguel Blanco, sacerdote de la diócesis de Avellaneda-Lanús.




“Celebramos que hayas decidido tu vocación”, señaló el obispo en su homilía, marcando la diferencia con “aquellos que no se deciden o lo dejan para otro momento”. “Te consagras para alumbrar, para esperar con fecundidad lo que Dios propone para mi vida. Porque Dios es mi luz y mi salvación, para que yo pueda ser luz para los demás”, dijo monseñor Lugones en su primera consagración de este tipo desde que es el titular diocesano.


“Adriana, que tu vida responda a tu vocación y dignidad. Atenta a Dios y a la mesa de los hombres, porque no podemos estar atentos a Dios si no atendemos al prójimo, ni nos hacemos cargo de las personas que el Señor va poniendo en nuestro camino”, sostuvo.


Y advirtió sobre la misión de los consagrados: “El consagrado ofrece su carne, no es solo casarse, sino ofrecerse por la carme sufriente de Cristo. Es fácil decirle a Jesús me consagro, te amo, pero ofrecerse por Cristo sufriente, por la mujeres en trata, violentadas, abusadas, esto tiene sentido, es una contradicción pero es una entrega con rostro”.


Recordó también el obispo que “no puede faltar en la consagrada, la alegría”: “No perder la alegría. Ante tantas tristezas y sufrimientos, la cercanía y el gesto pueden ser mucho”.


“Demos gracias a Dios por este signo visible, en una sociedad que se contenta con lo mínimo, que tiene una muchedumbre de jóvenes que no estudian ni trabajan, y muchos abandonados en el camino de la vida”.


La consagración de Adrian Segovia, cabe aclarar, se dio según el Canon 604 del Código de Derecho Canónico: “A estas formas de vida consagrada se asemeja el Orden de las Virgenes, que formulando el propósito santo de seguir más de cerca a Cristo, son consagradas a Dios por el Obispo diocesano según el rito litúrgico aprobado, celebran desposorios místicos con Jesucristo, Hijo de Dios, y se entregan al servicio de la Iglesia”.