Cáritas: mensaje de Cuaresma del obispo auxiliar

Cáritas: mensaje de Cuaresma del obispo auxiliar

 

El obispo auxiliar de la diócesis, monseñor Jorge Torres Carbonell, animó a “plantearnos un gesto de Cuaresma” como valoración del “don que es la vida de mi hermano, para asumir y colaborar con una necesidad muy concreta, reconociendo la vida de los que la recorren con más dificultad”.

En su carácter de vicepresidente de Cáritas diocesana, monseñor Torres Carbonell remarcó la necesidad de “cristalizar” la prioridad diocesana de una “Iglesia solidaria y samaritana en salida a las periferias existenciales que nos reclaman acompañar toda injusticia y sufrimiento, soledad y temor, ayudar a nacer y renacer desde el mandamiento del Amor”.

Texto completo

“Valorar el don que es la vida de mi hermano”

Querida comunidad diocesana, nos dice Francisco en esta Cuaresma: “En este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor”.

“La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia”. “En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31), que nos da la clave para entender cómo comportarnos, exhortándonos a una sincera conversión” (1).

Lo tremendo en la parábola está en la actitud del hombre rico, “para él, el pobre Lázaro, es como si fuera invisible”. Pero para nosotros es alguien conocido, porque el evangelio le pone nombre y un rostro. Para la enseñanza lo que significa el nombre nos presenta el mensaje para los necesitados: “Dios ayuda”.

Nos expresa este pasaje del Evangelio un mensaje para mirar la realidad de la vida y pedir ser interpelados por ella. Es decir, pedir la gracia de la cuaresma, la de la conversión. Y ésta empieza por la mirada: que nos demos cuenta quiénes están a la puerta de nuestras vidas y -venciendo la inercia del encierro y del egoísmo- tenderles la mano y ahondar el camino de la misericordia, inclinándonos a los Lazaros de nuestro tiempo.

“La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil” -dice Francisco- para que “aumente la cultura del encuentro en la única familia humana”.

Plantearnos un gesto de Cuaresma es valorar el don que es la vida de mi hermano, para asumir y colaborar con una necesidad muy concreta, reconociendo la vida de los que la recorren con más dificultad. Y que el gesto se instale, que no sea sólo con ocasión de la Cuaresma, sino que a raíz de ella se abra un camino.

Queremos cristalizar ésta prioridad diocesana: “Iglesia solidaria y samaritana en salida a las periferias existenciales que nos reclaman acompañar toda injusticia y sufrimiento, soledad y temor, ayudar a nacer y renacer desde el mandamiento del Amor” (2).

Agregando, “como María y José hay que salir para encontrar, desinstalarse para buscar, hacer un audaz camino para anunciar esta buena noticia, hacer lugar para donarse al amor, dejarse iluminar para ser luz, tender los brazos para arropar y abrazar, nacer y renacer, creer para confiar y esperar”(3).

Iniciemos este tiempo de la Cuaresma disponiéndonos a encontrar a Jesús en cada hermano, para que la mirada que brote de nuestro corazón sea la que nos permita descubrir ese gesto solidario, y que sea esa la ofrenda que mantengamos. 
 

Mons. Jorge Torres Carbonell
Obispo Auxiliar – VicePte. De Cáritas Lomas de Zamora
 

 

(1) Papa Francisco, Mensaje de Cuaresma 2017 (Fragmentos)
(2) Mons. Jorge Lugones sj, Mensaje de Navidad 2016
(3) Mons. Jorge Lugones sj, Mensaje de Navidad 2016